Modigliani

jueves, 20 de octubre de 2016

Todos los nombres

Todos los nombres caben en un suspiro.
En uno, el tuyo.
Da igual por la vocal o consonante que comience.
Llegas a mí como un grito de seda,
y  yo pongo todos mis sentidos.


No conozco otra voz más que la tuya, que me despierte
y a ella me aferro
Como el agua a la sed.

Sí.
Me aferro, me aferro al susurro de tu nombre.
Lo vocalizo, despacio, letra a letra
y su eco no me puede salvar de la embriaguez.

Te entono, porque quiero, así lentamente como si de un conjuro se tratara
como si fuera una hermosa bruja de grandes ojos.
Ven. 

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